Conversemos sobre Liderazgo Porque liderar puede ser humano, sostenible y práctico: La Crisis del Liderazgo

Abril, 2026
La Crisis del Liderazgo
El año pasado en el encuentro de Mujeres en Juntas Directivas del
CESA, uno de los temas fue la Crisis del Liderazgo. Me sorprendió
positivamente que se planteara la conversación en espacios tan
importantes como ese. Y ahora, leyendo los resultados del reporte
anual de Gallup que se publicó la semana pasada, siento que ya es
necesario hacer la pregunta en primera persona: ¿Está en crisis mi
liderazgo?
Te comparto algunos datos del Estado del Trabajo en el Mundo
2026 de Gallup, el estudio más grande sobre la experiencia de los
empleados a nivel global: solo el 20% de las personas siente
compromiso emocional con su trabajo, el nivel más bajo desde
2020. El compromiso de los managers cayó de 31% a 22% en
apenas tres años.
Los líderes reportan más estrés, enojo, tristeza y soledad que las
personas de sus equipos. Los líderes están tan desconectados
como sus equipos, pero si se mantuviera la tendencia, su
compromiso está cayendo más rápido. Y según Gallup, estos
determinan el 70% del compromiso de sus equipos. Es decir,
tenemos líderes agotados y desconectados que son los principales
responsables de que su gente esté comprometida.
Es un círculo vicioso y es nuestra responsabilidad hacernos
cargo. Para mí líder no es quien tiene personas a cargo, líder es
quien es capaz de hacerse cargo, primero de sí mismo, de sus
pensamientos y emociones, para luego poder influenciar a otros.
Es imposible sentirte así y no transmitírselo a los equipos, a los
clientes, a las mesas de trabajo. Mi mentor de coaching decía "el
lenguaje no es inocente". Con esto se refería a que en nuestras
conversaciones, en las palabras que usamos, se evidencia la
intención que tenemos y cuál es nuestra postura interna.
Y cuando hablamos de intención, empezamos a hablar de
propósito. El propósito es lo que le da sentido a tu experiencia de
ser líder y dimensiona el impacto que eres capaz de crear para ti
mismo, para el negocio y para las personas con quienes trabajas.
Cuando el propósito es claro, la conversación cambia.
Claro que los resultados del negocio son un gran motivador y
direccionan nuestros esfuerzos del día, y esto es fundamental —
sin resultados no hay sostenibilidad para el negocio ni para el
bienestar de las personas. Pero cuando además pongo la intención
en el impacto que mi liderazgo genera en mí y en otros, y defino
con claridad mi propósito personal y el del equipo, la manera como
nos relacionamos y como nos comunicamos cambia. Hay mayor
motivación, más flexibilidad e innovación, las crisis se resuelven
más rápido y por lo tanto los resultados mejoran. Cuando esa
conversación cambia, el compromiso de la gente cambia. Porque
las personas no solo se comprometen con un número — se
comprometen con algo que tiene sentido para ellas.
Déjame compartirte una experiencia que muestra perfectamente a
qué me refiero con el propósito y su importancia en el liderazgo.
Harvard Business Review organiza un encuentro anual que se
llama Leaders Who Make a Difference (Líderes que Hacen la
Diferencia). En la edición de 2022 tuve la oportunidad de ver una
entrevista que le hicieron a Stéphane Bancel, CEO de Moderna. Le
preguntaron cómo fue el reto de liderar en una crisis tan difícil como
la del COVID. Y él contestó: fueron los tiempos más fáciles para
liderar en 25 años, porque la gente estaba altamente motivada por
el propósito. En cada área todos hacían lo que era necesario aún si
eso les implicaba trabajar horas extras.
Y contó una anécdota que deja perfectamente claro su punto: en
algún momento llegó al laboratorio una máquina que necesitaban
para pruebas y la máquina no cabía por la puerta. Después de
varios minutos intentando hacerla pasar, una de las personas del
laboratorio les dijo que ya venía, salió del edificio, cogió su carro, se
fue hasta la ferretería más cercana, compró un mazo pesado,
regresó al laboratorio y empezó a romper la pared alrededor de la
puerta. Cuando los demás vieron esto empezaron a ayudarle y
lograron entrar la máquina. Luego llamaron a mantenimiento para
que arreglaran la pared.
Esta historia es un gran ejemplo de cómo un propósito claro es una
fuente poderosa de motivación personal y para el equipo, cómo
permite pensar más allá de los límites para resolver problemas, y
cómo promueve trabajar colaborativamente.
En este caso seguramente era más fácil que cada persona
encontrara el propósito de su trabajo personal porque el propósito
de la organización era claro y representaba un gran impacto en un
momento de crisis para la humanidad. Pero estoy convencida de
que tener claridad sobre el propósito es una de las claves para salir
de esta crisis del liderazgo.
Mi invitación es que te hagas estas preguntas: ¿cuál es el propósito
de mi liderazgo, más allá de los resultados? ¿Qué impacto quiero
generar en mí, en mi equipo, en el negocio? Y si te sientes listo,
abre esa conversación con tu equipo. No necesitas tener todas las
respuestas. A veces la pregunta es suficiente para que algo
empiece a moverse.
Déjame saber qué piensas y cómo te sientes con esta reflexión.
¡Conversemos!
Un Abrazo,
Claudia


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